Mi hijo tiene miedo de salir a la calle

Ahora que estamos en la ansiada desescalada surgen algunas cuestiones que nos resultan paradójicas. Qué hacer si mi hijos pequeños tienen miedo a salir, justamente ahora que sí podemos. Comencemos mostrando una realidad que se nos presenta: muchos niños están saliendo a las calles, aliviando así el confinamiento, sin embargo hay niños que la idea de salir de casa les produce ansiedad, es decir una anticipación negativa ante lo que supone salir a la calle. Las razones son varias, la cantidad y calidad de informa respecto al coronavirus, las sensaciones y experiencias transmitidas por parte de sus padres durante el confinamiento.

Una conducta sobreprotectora de sus padres ante el riesgo de que contraiga la enfermedad.

Ocultar información a los niños cuando estos las reclaman, no responder con claridad, hace que los niños imaginen e inventen lo peor, adelantando esa ansiedad anticiparía negativa.

No debemos restar importancia al miedo del niño, a ningún miedo, a ningún niño.

El miedo es algo natural en el ser humano, por ello el miedo es una emoción primaria que nos ayuda en la supervivencia y debemos gestionarlo y enseñar a nuestros hijos a transformarlo en precaución. Es como cruzar la calle.

Podemos tener miedo pero nos ayuda a hacerlo solo cuando estemos seguros de que el semáforo está abierto para nosotros.

 

Ahora con las debidas precauciones ese semáforo se ha abierto y es más seguro salir a calle.

¿Qué podemos hacer los padres y madres?

 

Escuchar a nuestros hijos sobre sus miedos suele ser un primer paso, ellos lo necesitan y al expresarlo lo están racionalizando. Nuestro lenguaje debe adaptarse a la capacidad de comprensión del menor.

 

Somos sus referentes, sobre todo en los más pequeños, por tanto esperan de nosotros seguridad, ayuda y comprensión.

 

No forzar a que haga algo si realmente tiene miedo a ello, un modo de progresar en una situación así puede ser mediante:  ESCUCHA, EXPLICA, ACOMPAÑA Y REFUERZA

 

  1. Escucha sus miedos, sus razones no restes importancia ni critiques.
  2. Explícale, aclara sus dudas y temores.
  3. Acompáñalo a hacerlo, que no se sienta solo, si realmente quiere hacerlo
  4. Refuerza sus logros sin enfatizar, normalizando dicha situación

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