Propósitos de primeros de año

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Cómo transformar los buenos propósitos de primeros de años en objetivos reales.

Cada ciclo de comienzo de un año nuevo nos proponemos una serie de metas que suelen quedarse en buenas intenciones, en un brindis al sol, que no continúa más allá de febrero en el mejor de los casos.

 

      • Perfeccionar el inglés
      • Adelgazar
      • Dejar de fumar
      • Apuntarse al gimnasio

 

Estos son algunos de los buenos propósitos que nos planteamos a comienzos del nuevo año. Luego volvemos al trabajo, la rutina de enero, febrero, y todos esos objetivos marcados parecen no tener cabida en una vida como la nuestra.

¿Por qué sucede y cómo podemos transformarlos?

Hacer, además de decir.  Como el refrán «del dicho al hecho hay un buen trecho» Pues andemos ese trecho.

Lo primero cambiar el lenguaje interno: Si decimos quiero adelgazar tenemos que comenzar diciendo “tengo que seguir un plan para bajar de peso cada día, cada semana, cada mes”. Si decimos quiero apuntarme al gimnasio, eso está muy bien pero no sirve de nada si no va acompañado de un cuándo, cómo, dónde. En resumen, las declaraciones de intenciones, de buenas intenciones se quedarán en eso si no les damos forma, la forma de objetivos realistas, medibles y alcanzables.

 

Objetivos realistas, medibles y alcanzables

Con estas tres premisas podemos alcanzar nuestros propósitos.

 

Vayamos por partes:

 

Este año me apunto a un gimnasio

Sí, ¿A cuál? Mira el precio si entra en tu economía, haz un hueco en tu agenda y establece una prioridad como otra tarea más de tu rutina actual, que no distorsione ni te impida hacer otras cosas que ya venías realizando. Debes sentirte cómodo en el gimnasio, acudir con ganas y con suficiente motivación, si te falta motivación busca ayuda en algún compañero más veterano o en el monitor, establece una frecuencia, por ejemplo, es mejor acudir dos veces en semana durante todo el año que 6 veces por semana el mes de enero habiendo pagado el trimestre.

Este año voy a aprender de una vez a hablar inglés.

 

Bien, busca el método que mejor se adapte a tu ritmo de vida y tu nivel de inglés. Del mismo modo que en el caso del gimnasio, busca hueco en tu agenda de modo que sea compatible con tus horarios, sin perder de vista no solo tu trabajo sino tus aficiones y horas de ocio. Comienza un periodo de adaptación si hace tiempo que no te pones delante de un libro.

 

¿Y cómo medimos los objetivos?

 

Pues en el caso del gimnasio mediremos la frecuencia con la que acudimos y el progreso en nuestras rutinas, resistencia ante el ejercicio, calidad de ejecución, etc. En el caso de estudiar inglés iremos viendo cómo vamos avanzando de forma progresiva, mediante pruebas y ejercicios que iremos superando.

Si hemos decidido que queremos adelgazar, lo primero es preguntarse por qué, cómo y cuánto. Es más fácil y también más eficaz marcarnos un objetivo a corto plazo, por ejemplo, adelgazar 1-2 kilos en el mes que tratar de adelgazar los 8 o 10 kilos de más para el verano, porque al final llega julio y seguiremos con el mismo peso de enero.

 

Técnica infalible, dietas milagro.

 

No hay dietas milagro, de hecho, no hay nada milagro ni dietas ni ejercicio físico milagro ni técnica pedagógica milagro para hablar inglés, olvídate de cualquier milagro y sobre todo huye de quien te proponga una técnica milagro para alcanzar tu objetivo. El “milagro” es la constancia, tu determinación y tu motivación para continuar más allá de las primeras declaraciones de enero.

 

¡Feliz año!

 

Son realistas y medibles y por tanto alcanzables.

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