a crazy man sitting inside the cell

La cordura en lugares dementes (Rosenhan, 1973): alcances y límites de una crítica a la psiquiatría

O la versión científica de la película «Alguien voló sobre el nido del cuco»

El artículo On Being Sane in Insane Places, publicado por David L. Rosenhan en Science en 1973, constituye uno de los estudios más influyentes —y controvertidos— en la historia de la psicología clínica y la psiquiatría. Su impacto no se debió únicamente a sus resultados empíricos, sino al cuestionamiento epistemológico y ético que introdujo respecto de los procesos diagnósticos, el funcionamiento de las instituciones psiquiátricas y el efecto de las etiquetas clínicas (Rosenhan, 1973).

Descripción general del estudio

Rosenhan diseñó un experimento en el que ocho individuos sin antecedentes psiquiátricos ingresaron a doce hospitales de salud mental en Estados Unidos. Los participantes simularon un único síntoma —alucinaciones auditivas verbales— para obtener la admisión hospitalaria. Una vez internados, cesaron la simulación y se comportaron de manera considerada normal.

Pese a ello, todos fueron diagnosticados con trastornos mentales graves, mayormente esquizofrenia, y permanecieron hospitalizados entre 7 y 52 días. Ninguno fue identificado por el personal como una persona sana, aunque algunos pacientes sí cuestionaron su diagnóstico (Rosenhan, 1973).

Aportes teóricos y conceptuales

Uno de los aportes centrales del estudio fue visibilizar el poder performativo del diagnóstico, en línea con teorías sociológicas sobre la desviación y el etiquetamiento (Becker, 1963). Una vez asignada una categoría diagnóstica, las conductas posteriores fueron interpretadas bajo ese marco, incluso cuando resultaban compatibles con la normalidad.

Asimismo, el trabajo dialoga con análisis institucionales como los de Erving Goffman, quien describió a los hospitales psiquiátricos como instituciones totales, capaces de transformar la identidad del individuo a través de rutinas, jerarquías y pérdida de autonomía (Goffman, 1961).

Desde esta perspectiva, Rosenhan evidenció cómo el contexto hospitalario puede favorecer lecturas patologizantes del comportamiento y dificultar el reconocimiento de la salud mental.

Críticas metodológicas y éticas

A pesar de su impacto, el estudio ha recibido críticas sustanciales:

  1. Problemas de replicabilidad y transparencia
    Rosenhan no publicó registros clínicos completos ni datos sistemáticos verificables, lo que limita la posibilidad de replicar el estudio bajo estándares científicos actuales (Spitzer, 1975).
  2. Uso del engaño como estrategia central
    El diseño se basó en la simulación deliberada de síntomas, lo cual plantea dilemas éticos importantes y debilita la interpretación de los resultados, ya que los clínicos no estaban evaluando sujetos sanos sino personas que reportaban síntomas compatibles con psicosis.
  3. Confusión entre error diagnóstico y práctica preventiva
    Tal como señaló Robert Spitzer, uno de los principales críticos del estudio, el diagnóstico psiquiátrico no tiene como objetivo detectar impostores, sino minimizar riesgos clínicos ante síntomas potencialmente graves (Spitzer, 1975).
  4. Generalización excesiva
    Las conclusiones de Rosenhan extrapolan resultados obtenidos de una muestra pequeña y no representativa al conjunto de la psiquiatría, lo cual resulta metodológicamente problemático.

Relevancia en la psiquiatría contemporánea

La lectura actual del experimento exige una contextualización histórica. Desde la década de 1970, la psiquiatría ha experimentado cambios significativos: mayor estandarización diagnóstica (DSM-III en adelante), avances en ética de la investigación, énfasis en la atención ambulatoria y reconocimiento de los derechos de los pacientes (APA, 1980).

En este sentido, utilizar el estudio de Rosenhan como una refutación definitiva de la psiquiatría contemporánea resulta anacrónico. Sin embargo, su valor crítico persiste como advertencia sobre los riesgos de la despersonalización clínica y el uso acrítico de categorías diagnósticas.

Conclusión

La cordura en lugares dementes no debe interpretarse como una invalidación de la psiquiatría como disciplina, sino como una crítica situada a ciertas prácticas institucionales de su época. Su legado reside menos en su rigor empírico que en su potencia reflexiva.

Como recordatorio, el estudio subraya una tensión aún vigente en las ciencias de la salud mental: la necesidad de equilibrar clasificación diagnóstica, rigor científico y reconocimiento pleno de la subjetividad del paciente.


Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association. (1980). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (3rd ed.). Washington, DC: APA.
  • Becker, H. S. (1963). Outsiders: Studies in the Sociology of Deviance. New York: Free Press.
  • Goffman, E. (1961). Asylums: Essays on the Social Situation of Mental Patients and Other Inmates. New York: Anchor Books.
  • Rosenhan, D. L. (1973). On being sane in insane places. Science, 179(4070), 250–258.
  • Spitzer, R. L. (1975). On pseudoscience in science, logic in remission, and psychiatric diagnosis: A critique of Rosenhan’s “On Being Sane in Insane Places”. Journal of Abnormal Psychology, 84(5), 442–452.

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