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Psicología y psicoterapia

Este espacio pretende acercar la práctica de la psicología moderna a los problemas cotidianos, utilizando un modelo cognitivo-conductual, ofrecemos cuáles son las áreas de intervención, que abarca a todo el ciclo evolutivo de las personas (infantil, adolescencia y adultas), y a diferentes dimensiones en cada una de ellas (afectiva, laboral, académica, personal o  emocional).

Es especialmente importante el empleo de la hipnosis, pues la abstinencia a la nicotina provoca un fenómeno (craving: urgente y potente deseo de consumo) que la voluntad o incluso otras terapias farmacológicas no logran neutralizar eficazmente.

Por ello la hipnosis puede facilitar un progreso en la deshabituación tabáquica de forma gradual hasta alcanzar un periodo razonable donde el craving va a ser menor. Este periodo de menor impulso hacia el consumo lo situamos a partir de las dos semanas de abstinencia, siendo su nivel máximo entre la primera y segunda semanas.

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La ansiedad

Muchas veces utilizamos este concepto para referirnos a un malestar o a una sensación puntual y pasajera que nos preocupa. Cuando hablamos de un Trastorno de Ansiedad es porque se dan unos criterios específicos, junto a una duración e intensidad más allá de una respuesta fisiológica ante un hecho percibido o imaginado por nosotros como amenaza.

En el estudio de la personalidad se suelen utilizar diferentes herramientas o test para su medición, ya sea en el ámbito clínico (MCMI, MMPI) o de forma genérica por ejemplo en recursos humanos (16PF, Big five). Nosotros vamos a analizar con algo más de detalle las cinco dimensiones de este último modelo.

La tristeza es un sentimiento que puede reflejar un estado de ánimo causado por circunstancias temporales. La ausencia de algún ser querido, el recuerdo de nuestra infancia, nos pueden sumir en ese sentimiento melancólico de tristeza. Lo que no significaría estar deprimido. Al menos no en el término justo del significado de un trastorno depresivo. Como tampoco es el único síntoma que pueda clasificar una depresión. Para hablar de depresión deben confluir una serie de síntomas y cumplir unos criterios donde predominan, además de la tristeza, que debe ser una tristeza patológica, un decaimiento, irritabilidad, sensación subjetiva de malestar e impotencia frente a las exigencias de la vida, apatía, anhedonia, etc.

Cuando mi hijo tiene una pataleta, da un grito o una mala contestación, ¿realmente sé lo que está sintiendo? Quizás el camino sería comenzar por conocerse a uno mismo, como decía el oráculo de Delfos. Si los padres son los primeros referentes de los hijos (no los únicos), debemos comenzar por ampliar y enriquecer ese autoconocimiento para una transmisión a los hijos. Nos preguntaremos, por tanto, algunas cuestiones básicas sobre nosotros mismos.