La vuelta al cole en Pandemia

Nos estamos acercando al mes de septiembre cuando tenemos las mirada puesta muchos padres y madres en el inicio del curso escolar, nos quedan muchas dudas acerca de cómo será el entorno que rodeará a nuestros hijos en los centros educativos.

Antes que nada tenemos que aclarar algunas cuestiones sobre el coronavirus, la enfermedad y el modo de prevenir el contagio.

Plantearé tres cuestiones  Continuar leyendo «La vuelta al cole en Pandemia»

Mi hijo tiene miedo de salir a la calle

Ahora que estamos en la ansiada desescalada surgen algunas cuestiones que nos resultan paradójicas. Qué hacer si mi hijos pequeños tienen miedo a salir, justamente ahora que sí podemos. Comencemos mostrando una realidad que se nos presenta: muchos niños están saliendo a las calles, aliviando así el confinamiento, sin embargo hay niños que la idea de salir de casa les produce ansiedad, es decir una anticipación negativa ante lo que supone salir a la calle. Las razones son varias, la cantidad y calidad de informa respecto al coronavirus, las sensaciones y experiencias transmitidas por parte de sus padres durante el confinamiento.

Una conducta sobreprotectora de sus padres ante el riesgo de que contraiga la enfermedad.

Ocultar información a los niños cuando estos las reclaman, no responder con claridad, hace que los niños imaginen e inventen lo peor, adelantando esa ansiedad anticiparía negativa.

No debemos restar importancia al miedo del niño, a ningún miedo, a ningún niño.

El miedo es algo natural en el ser humano, por ello el miedo es una emoción primaria que nos ayuda en la supervivencia y debemos gestionarlo y enseñar a nuestros hijos a transformarlo en precaución. Es como cruzar la calle.

Podemos tener miedo pero nos ayuda a hacerlo solo cuando estemos seguros de que el semáforo está abierto para nosotros.

 

Ahora con las debidas precauciones ese semáforo se ha abierto y es más seguro salir a calle.

¿Qué podemos hacer los padres y madres?

 

Escuchar a nuestros hijos sobre sus miedos suele ser un primer paso, ellos lo necesitan y al expresarlo lo están racionalizando. Nuestro lenguaje debe adaptarse a la capacidad de comprensión del menor.

 

Somos sus referentes, sobre todo en los más pequeños, por tanto esperan de nosotros seguridad, ayuda y comprensión.

 

No forzar a que haga algo si realmente tiene miedo a ello, un modo de progresar en una situación así puede ser mediante:  ESCUCHA, EXPLICA, ACOMPAÑA Y REFUERZA

 

  1. Escucha sus miedos, sus razones no restes importancia ni critiques.
  2. Explícale, aclara sus dudas y temores.
  3. Acompáñalo a hacerlo, que no se sienta solo, si realmente quiere hacerlo
  4. Refuerza sus logros sin enfatizar, normalizando dicha situación

Algunos de mis libros

El estilo Parental en la educación de los hijos

Comenzaremos por situar el concepto confianza como una anticipación positiva sobre la conducta de la otra persona. Es decir, confiamos en que la otra persona tendrá una respuesta positiva respecto a nosotros, por tanto la confianza en esta dimensión se establece en una relación, la relación de confianza. La confianza también se utiliza para expresar familiaridad (hay confianza). Aunque en este ensayo nos vamos a centrar en la relación de confianza y más concretamente en la relación que se establece entre padres e hijos.

 

¿Qué podemos hacer para forjar una auténtica relación de confianza?

Nuestro objetivo debe ir más allá que eso, por tanto alzaremos un poco más nuestro punto de mira y comenzaremos por abordar algunas dimensiones que darán como fruto esta confianza y que debe ser de ida y vuelta, lo que no significa que deba ser necesariamente simétrica, siempre habrá asimetrías. Para ello trataremos de analizar nuestro estilo educativo respecto a los hijos, o si queremos llamarlo estilo de comunicación o de control parental, yo prefiero el estilo educativo porque al fin y al cabo estamos educando junto a las materias del currículo. Así, el estilo educativo es la forma en que nosotros nos relacionamos con nuestros hijos y de ello va a depender su conducta respecto a nosotros y a su entorno social en general. Y ese estilo educativo se va a asentar sobre tres pilares: la relación cercana, afectuosa o distante; la comunicación de aceptación, negociación o imposición; y la disciplina, permisiva, flexible o restrictiva. La forma en que desarrollamos todo esto se puede finalmente clasificar en tres estilos parentales clásicos: El autoritario, el democrático y el permisivo, al que se añadiría un cuarto, el negligente. 

¿Qué características tendrían tales estilos? Continuar leyendo «El estilo Parental en la educación de los hijos»

Sobre la tricotilomanía

¿En qué consiste la tricotilomanía?
Es ni más ni menos que el acto o la conducta repetitiva de arrancarse el pelo, que puede ser el cabello o cualquier pelo del cuerpo, aunque lo más frecuente es la localización en la cabeza y cara. Esto que en principio podría parecer natural llega a ser preocupante y convertirse en un verdadero trastorno cuando tirarse del pelo provoca un malestar psicológico significativo o un deterioro social, laboral o de cualquier otra dimensión en la vida de quien lo padece. Este malestar se traduce por un sentimiento de descontrol, de pérdida o de molestia incontrolable por ejemplo.

 

¿Por qué ocurre?

Continuar leyendo «Sobre la tricotilomanía»