Mediación familiar ¿Para qué?

Mediación familiar ¿Para qué?

 

Introducción.

La mediación familiar es un proceso extrajudicial que sirve para solucionar un conflicto surgido en el seno de la familia. En este proceso intervienen las partes con la intervención de un profesional especializado y autorizado por el Registro de Mediadores correspondiente en el Ministerio de Justicia y, en su caso, por la Comunidad Autónoma correspondiente, a través del órgano competente (en Andalucía corresponde a la Consejería de Salud y Familias). Gracias a este proceso se evita la instancia judicial y se puede mejorar la relación entre las partes en conflicto, asunto importante cuando hay menores y la comunicación siga siendo necesaria entre los miembros de la familia. Una vez alcanzado un acuerdo, que suele ser en un plazo breve, se puede elevar a escritura pública para que tenga carácter ejecutivo. En el caso de que se hay iniciado un proceso judicial, también se puede homologar por el juzgado que inició dicho proceso, teniendo igualmente carácter ejecutivo.

 

¿Quién puede acudir a mediación familiar?

Cualquiera de las partes que se encuentre en situación de los siguientes supuestos:

  • Separación, divorcio o nulidad matrimonial.
  • Por disolución de parejas de hecho.
  • Por asuntos relacionados con el cuidado de personas en situación de dependencia.
  • Por el ejercicio de la patria potestad, tutela o curatela.
  • Cumplimiento del régimen de visitas.
  • Parientes que gestionan un negocio familiar.
  • Por conflictos derivados del régimen de visitas y comunicación de abuelos con sus nietos.
  • Por conflictos relacionados entre padres adoptivos, hijos adoptados y padres biológicos.
  • Del mismo modo en los casos de acogimiento familiar y los conflictos que se puedan derivar.
  • Entre menores y familiares hasta tercer grado de consanguineidad.

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Ser padres tras el divorcio

Al utilizar el término padres estamos incluyendo a ambos progenitores. Nuestra pretensión es ofrecer una breve guía para aquellas personas que tras un divorcio o separación de su pareja donde han convivido hijos menores, no saben exactamente qué hacer o decir a los hijos, y lo más importante, qué no decir.

Vayamos pues por partes.

1.- Poniendo las cosas en su justo término.  Pensemos que el divorcio es una situación por la que pasan un número importante de parejas. Más la mitad de las parejas finalizan en divorcio, separación o nulidad, España tiene una tasa del 61% cifra similar a la de otros países europeos y muy por encima de los países latinoamericanos.

¿De qué hablamos?

Muchas veces tratamos el divorcio exclusivamente desde la perspectiva de fracaso en la relación de pareja. Cuando lo cierto es que existen otras dimensiones y factores alrededor del divorcio más allá de la ruptura en sí misma. También se terminan las condiciones que originan el conflicto y lo que es más, se da un paso importante para encontrar una solución y comenzar una nueva vida.

¿En qué nos afecta?

Muchas veces se mezclan y se igualan la dimensión emocional, legal, económica y otras que trascienden al ámbito de la pareja. Cada unas de esas dimensiones debe tratarse en su medio y no debemos negociar ni trasvasar una a otra. Lo que suele ocurrir es que al añadir esos otros factores legales, económicos, materiales a nuestra vivencia lo convertimos en una experiencia traumática, de pérdida irreparable y en resumen en un duelo.

Si nos situamos en la dimensión emocional es normal que precisemos un periodo de adaptación hasta normalizar nuestra vida y podremos superar dicha situación desde una perspectiva renovadora.

 

 

 

 

¿Qué hacer y decir a los niños? Continuar leyendo «Ser padres tras el divorcio»

El lenguaje corporal: cuando tus gestos hablan por ti

Tal vez deberíamos expresar con más precisión que nuestra postura, la forma en que nos comunicamos con los demás a través de nuestros gestos, distancia, mirada y posición condicionan nuestra conducta social, nos hace más o menos poderosos e influyentes ante los demás, y lo que es más importante, ante nosotros mismos.

 

Sí, ante nosotros mismos, ya que nuestro lenguaje corporal influye significativamente en nuestro estado de ánimo, del mismo modo que nos sentimos influidos por el entorno, por las amenazas, Continuar leyendo «El lenguaje corporal: cuando tus gestos hablan por ti»

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