Confinamiento y estrés

En realidad lo que sentimos es mayor o menor malestar psicológico a causa de la situación que experimentamos por la pandemia. El estrés tiene dos dimensiones principales: una que es el entorno, es decir la situación que vivimos la pandemia, el coronavirus y otra interna, que es la forma en que afrontamos dicha situación.

La situación es la que hay, las noticias con los contagiados, fallecidos, hospitalizados, etc. esa no varía para nadie, lo que sí varía es la forma en que la percibimos y afrontamos. Sufrimos ese malestar psicológico cuando el afrontamiento no es adaptativo, cuando nos genera una serie de síntomas que dificultan en gran medida nuestra actividad, nuestro descanso o nuestra relación con los demás. Y esto se da por la incertidumbre que genera, por el tipo de información que procesamos y por el grado o capacidad de adaptación por nuestra parte.

¿Cuáles son estos síntomas y cómo reducirlos?

Cuando esto ocurre, nuestra respuesta puede ser de ansiedad, donde predominan pensamientos recurrentes, intrusos y negativos. Además se activa nuestro sistema nervioso que nos provoca malestar en forma de emociones negativas y malestar psico-fisiológico.

1. Acepta y reconoce tus emociones, es algo natural. Cada uno de nosotros tenemos un estilo, una forma de expresar nuestros sentimientos y emociones.

2. Cuídate, lleva a cabo una rutina de aseo e higiene que te haga sentir bien. Haz alguna actividad física saludable, eso te aportará beneficios en cuerpo y mente.

3. Cuida de los demás, es un buen antídoto para el desánimo y nos ayuda a liberarnos de centrar nuestra atención en nosotros mismos. Una llamada, un recado, lo que puedas aportar será tan bueno para ti como para la otra persona.

4. En los pensamientos mandas tú y no al revés. Por ello identifica los que te son de utilidad, y los que no lo son. Establece una especie de barrera que permite el paso solo a los útiles, como mantener tu higiene, proveer tus necesidades de alimento o protegerte. El resto si no te sirven, no trates de luchar, simplemente ignóralos o trata de posponerlos.

5. Amplia tu horizonte informativo, hay más noticias, no todo es coronavirus, confía en las fuentes oficiales, en los verdaderos expertos. Del mismo modo que cuando tienes una molestia en un diente vas a dentista y no buscas en internet la forma de arreglarlo. Se da un fenómeno en nuestra forma de procesar la información que nos hace menos racionales, por un lado aceptamos cualquier información sin contrastar si nos trae malas noticias (sesgo de negatividad), por otro lado, atendemos más aquellas noticias que confirman lo que creemos, sean nuestras creencias ciertas o no (sesgo de confirmación). Pon en cuarentena también esas noticias.

Recuerda, es normal sentir tales emociones hasta un grado. De hecho un cierto nivel de ansiedad nos pone en alerta y nos ayuda a pensar y a actuar mejor. Trata de ayudar a los demás evitando propagar el miedo, que a veces es más rápido que el virus, contrastando la información y parando la difusión de noticias falsas, que lo único que hacen es generar alarma innecesaria y añadir confusión.

 

 

 

 

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